«Todo está cumplido»: el nuevo misterio del Santísimo Cristo de la Buena Muerte
El proyecto del imaginero granadino José Manuel Mesa Ocaña ampliará el misterio de nuestro Titular para representar el Calvario en los instantes posteriores a la muerte del Señor. Lo desarrollaremos por fases a lo largo de los próximos años.
Un misterio nacido de la advocación
El punto de partida del proyecto es la propia advocación de nuestro Titular. La Buena Muerte de Cristo expresa la entrega amorosa con la que el Señor completa su misión redentora. En la Cruz, su sacrificio alcanza su cumplimiento y abre a la humanidad el camino hacia la vida eterna.
Esa es la idea que sostiene todo el misterio: contemplar a Cristo en el momento en que, mediante su entrega, de su muerte procede la vida que no acaba.

El sentido del título
«Todo está cumplido» son las palabras que, según el Evangelio de San Juan, pronuncia Jesús antes de entregar el espíritu (Jn 19, 30). La escena representa lo que sucede inmediatamente después: Cristo ha muerto y quienes lo rodean reaccionan ante su sacrificio. El misterio invita a contemplar ese instante, el silencio que sigue a sus palabras y la esperanza de la Resurrección.
Un misterio unido al Viernes Santo granadino
El título guarda una relación especial con nuestra estación de penitencia. La salida de la Hermandad sigue a la oración de las tres de la tarde en el Campo del Príncipe, donde Granada conmemora la muerte del Señor.
El misterio establece una continuidad con ese momento. Después de rezar ante Cristo en la hora nona, quien contemple nuestro paso verá lo que sucede tras su muerte. Así, la escena queda vinculada tanto a la advocación de nuestro Titular como al Viernes Santo de nuestra ciudad.

La escena
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte, ya muerto en la Cruz, preside el conjunto. A ambos lados lo acompañan los dos ladrones crucificados.
Al pie de la Cruz, en la parte trasera del paso, se sitúan la Virgen María, San Juan Evangelista y Santa María Magdalena, que permanecen junto al Señor. En la parte delantera aparecen dos soldados romanos.
Las nuevas figuras se integrarán en el misterio actual, formado por el Crucificado y Santa María Magdalena, y ampliarán la escena en torno a los acontecimientos posteriores a la muerte de Cristo. Sus distintas actitudes reúnen alrededor del Señor el dolor, la fidelidad, la violencia y la conversión.

Los personajes
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Nuestro Titular es el centro teológico y visual de la composición. Su posición elevada y la disposición de las demás figuras concentran en Él la mirada del espectador. Su serenidad contrasta con el sufrimiento y la agitación de quienes lo rodean. Cada personaje cumple una función dentro del relato, pero todos contribuyen a explicar el significado de su Buena Muerte y a preservar su protagonismo.
La Virgen María. Dirige su mirada hacia el rostro de su Hijo, en una actitud de dolor maternal y fidelidad. Es la Madre que permanece junto a Él hasta el final.
San Juan Evangelista. Se aproxima a la Virgen con los brazos abiertos para acompañarla. Presenta rasgos juveniles y una expresión de tristeza serena. Su rostro gira levemente hacia María, en busca de consuelo mutuo ante la muerte de Cristo. Encarna al discípulo amado, el que permanece.
Santa María Magdalena. Ya forma parte del misterio actual y continuará en la parte trasera del paso, abrazada a la Cruz a los pies de Cristo, como expresión de amor penitente.
Longinos. El soldado de la lanzada, al que la tradición cristiana da el nombre de Longinos, aparece arrodillado ante Cristo y despojado de su casco. Su gesto expresa conversión y arrepentimiento ante el misterio de la Cruz.
El segundo soldado romano. Sostiene la maza con la que ha quebrado las piernas de los ladrones y reacciona con asombro y temor. Este instrumento introduce un contraste visual entre la brutalidad de la ejecución y la serenidad de Cristo. También remite al cumplimiento de las Escrituras.
Los dos ladrones. Muestran en sus cuerpos el sufrimiento de la crucifixión y del quebrantamiento de sus piernas. Dimas, nombre tradicional del buen ladrón, dirige su mirada hacia Jesús tras haber recibido su promesa de salvación. Gestas aparta el rostro hacia el lado contrario. Sus gestos expresan dos respuestas opuestas ante Cristo: la conversión y la esperanza frente al rechazo y la desesperación.

La humanidad alrededor de la Cruz
Cada figura aporta una lectura espiritual al conjunto:
- Cristo: el amor sin medida y la Redención.
- Dimas: la conversión y la esperanza.
- Gestas: el rechazo.
- La Virgen María: el dolor maternal y la fidelidad.
- San Juan: el discípulo que permanece.
- María Magdalena: el amor penitente.
- Longinos: la conversión ante la Cruz.
- El segundo soldado: la violencia humana.
El misterio reúne así, en torno a Cristo, las distintas actitudes con las que la humanidad responde ante su sacrificio.

Fundamento bíblico
El Calvario. San Lucas relata la crucifixión de Jesús entre dos malhechores y recoge el arrepentimiento del buen ladrón, a quien Cristo promete el paraíso (Lc 23, 39-43). Este encuentro guarda una relación especial con la Buena Muerte, porque muestra a Jesús ofreciendo salvación en medio de su propia agonía. San Juan, por su parte, sitúa junto a la Cruz a María y a María Magdalena, y narra cómo Jesús confía su Madre al discípulo amado (Jn 19, 25-27).
La lanzada. El Evangelio de San Juan recoge las palabras «Todo está cumplido» y la muerte de Jesús. Después relata cómo los soldados quiebran las piernas de los otros dos crucificados. Al llegar a Cristo y comprobar que ya ha muerto, no le quiebran las piernas: uno de ellos atraviesa su costado con una lanza, y brotan sangre y agua (Jn 19, 31-37). El evangelista relaciona estos hechos con el cumplimiento de las Escrituras, que presentan a Cristo como el verdadero Cordero pascual.
El reconocimiento de Cristo. San Mateo relata que el centurión y quienes custodiaban a Jesús sintieron temor ante el terremoto y lo sucedido, y lo reconocieron como Hijo de Dios (Mt 27, 54). El proyecto relaciona esta reacción con la tradición cristiana sobre la conversión de Longinos. Conviene distinguir ambas referencias: el reconocimiento aparece en el relato evangélico, mientras que el nombre de Longinos y su historia pertenecen a la tradición. Su figura expresa aquí cómo el misterio de la Cruz puede transformar a quien lo contempla.

La composición artística
La composición es ascendente y de estructura triangular. Dirige la mirada hacia el Crucificado, refuerza su protagonismo y aporta dinamismo al conjunto. Los gestos son contenidos y conservan el naturalismo anatómico de la escena.
Las miradas de las figuras permanecen dentro del misterio, lo que refuerza su unidad. El espacio central queda abierto para que el espectador pueda sentirse partícipe de lo que contempla. La colocación de las imágenes facilita la lectura desde distintos ángulos y reduce las ocultaciones entre figuras.
El lenguaje es naturalista con matices barrocos, para mantener la cohesión estética entre las imágenes existentes y las nuevas.
Escala y proporciones
El boceto está realizado a escala 1:7. Nuestro Titular mide aproximadamente 175 centímetros, y las demás imágenes guardarán una proporción ligeramente inferior. San Juan rondará los 170 centímetros y la Virgen quedará por debajo de esa medida. Ni los soldados ni los ladrones superarán la altura de Cristo.
Las dimensiones definitivas se comprobarán mediante pruebas, ya que las posturas y las vestiduras influyen en la percepción del tamaño.

Condiciones técnicas
Todas las figuras, excepto los ladrones, se conciben como imágenes de vestir.
La incorporación del conjunto completo requerirá estudiar varios aspectos:
- La disposición del Cristo en la mesa del canasto, que cambiará de ubicación.
- Las cruces: su altura y posición deberán adaptarse al recorrido procesional. Entre las opciones contempladas figuran las cruces en T y una altura menor para las de los ladrones.
- La mesa del paso, que se adaptará a la presencia de tres cruces partiendo de sus dimensiones actuales. Inicialmente no está prevista la ampliación del paso.
- El patio de salida y el sistema de montaje, que deberán acondicionarse para el conjunto completo.
Las fases del proyecto
Primera fase: la Virgen, San Juan y Longinos. Estas tres imágenes formarán por sí mismas un conjunto con sentido estético y bíblico propio. La primera pieza será San Juan Evangelista. Su busto, modelado en barro cocido y patinado, servirá de modelo para la imagen de vestir definitiva, que se tallará en madera de cedro y medirá 170 centímetros. La Hermandad prevé incorporarla al paso el Viernes Santo de 2027. Después llegarán la Virgen María, al pie de la Cruz, y Longinos.
Segunda fase: los ladrones y el segundo soldado. Dependerá del acondicionamiento del patio de salida y de la solución adoptada para colocar las cruces. Una vez resueltas estas condiciones, se adaptará la mesa del paso y se incorporarán los dos ladrones y el segundo soldado romano, cuya presencia cobra pleno sentido junto a ellos.

Un proyecto para desarrollar con tiempo
«Todo está cumplido» es un proyecto de gran envergadura que la Hermandad abordará con tiempo, como ya hizo con el palio. Su desarrollo por fases permitirá estudiar cada incorporación y resolver las necesidades técnicas conforme avance la obra. El objetivo es mantener en todo momento la coherencia del misterio y el protagonismo de nuestro Titular.
Jose Manuel Mesa Ocaña, el autor del proyecto
José Manuel Mesa Ocaña (Granada, 1991) se formó en la Escuela de Artes y Oficios de Granada, donde cursó estudios de talla en madera, escultura superior y dorado y policromía. Completó su aprendizaje con cursos especializados en restauración de madera y técnicas aplicadas a la imaginería, entre ellos uno sobre postizos realizado en Córdoba, así como con experiencias formativas en distintos talleres.
Su actividad artística se centra en la escultura y la imaginería religiosa, abarcando la creación de nuevas imágenes, la ejecución de elementos escultóricos para pasos procesionales y la colaboración en intervenciones de restauración.
Entre sus obras más significativas se encuentra el conjunto de imágenes a tamaño natural del belén monumental de la parroquia de San Pedro y San Pablo de Granada, así como la imagen de San Indalecio para Rambla de Oria, en Almería.
En el ámbito de la restauración, ha participado en intervenciones sobre el Nazareno y la Virgen de los Dolores Coronada de Caniles, realizando para esta última un nuevo cuerpo completo. Actualmente trabaja también en la ejecución de las cartelas del paso de la Borriquilla de Guadix.
En 2019 participó en la recuperación de una imagen histórica de Nuestra Señora del Carmen del monasterio de las Carmelitas de la Antigua Observancia de Granada, ejecutando un nuevo cuerpo y manos. En 2021 presentó en el Museo Carmelita de Granada su primera exposición monográfica, «Ars Operandi: imaginero granadino del siglo XXI», que reunió una selección de su producción escultórica en madera y terracota. Además ha participado con notable éxito en diversas exposiciones colectivas.
