Primeros años de la Hermandad
La Cofradía de los Ferroviarios de Granada fue fundada en 1953 a instancias de la Hermandad Católica Ferroviaria, integrada por empleados de RENFE y FEVE, esta última concesionaria del popular tranvía de la Sierra.
Desde el inicio, el carácter gremial y amplio predicamento de la imagen de la Virgen dieron desde el inicio un sello propio a la corporación. Sin embargo, las dificultades económicas marcaron su devenir y en 1968 se vio obligada a suspender la Estación de Penitencia. Entre 1963 y 1980 la Hermandad sufrió un largo letargo que supuso la pérdida de hermanos, enseres e ilusiones, permaneciendo tan solo en el recuerdo de los granadinos, que añoraban la enorme popularidad alcanzada en sus primeros años de vida.

Los años 80: reorganización y consolidación
En 1980, gracias a la iniciativa del cuerpo de costaleros de María Santísima de la Victoria, titular de la Cofradía de la Santa Cena Sacramental, la corporación resurgió y volvió a procesionar el Viernes Santo. Dos años después quedó nuevamente bajo el amparo de la Hermandad Católica Ferroviaria, rigiéndose por su antiguo reglamento.
La Hermandad afrontó en los años 80 momentos de dificultad: cambios de sede, de imágenes titulares y la pérdida de enseres. Pese a ello, el espíritu ferroviario volvió a afianzarse y la Cofradía se consolidó en su actual sede, la Parroquia de San Juan de Letrán, dotándose progresivamente de un patrimonio procesional propio.
En 1992 recibió el premio de la Real Federación de Hermandades y Cofradías por la seriedad y recogimiento de su estación de penitencia. Un año serían los costaleros de María Auxiliadora quienes se harían cargo de poner la Hermandad en la calle.
En 1996, el Arzobispo aprobó los nuevos estatutos de la corporación, erigiéndola como asociación pública de la Iglesia y desligándola definitivamente de la Hermandad Católica Ferroviaria. Un año después, en 1997, se formalizó la asociación con la Pontificia y Real Hermandad del Escapulario de San Juan de Dios.

La Virgen del Amor y el Trabajo, la joya de Letrán
La gran joya devocional de la Hermandad es la Virgen del Amor y del Trabajo, patrona de los ferroviarios, venerada en la primera capilla lateral izquierda de la iglesia de San Juan de Letrán. La imagen, de autoría desconocida, se presume realizada en la segunda mitad del siglo XVIII.
Se trata de una imagen de vestir de tamaño natural, encuadrada en la escuela escultórica del barroco granadino. La Virgen presenta la mirada baja, la cabeza ligeramente inclinada hacia la izquierda y la boca dulcemente cerrada, en un gesto de contención y dolor sereno.
Aunque se desconocen su autoría y los detalles de su llegada a San Juan de Letrán, sí podemos afirmar que ha estado presente en el barrio desde 1770. Un año más tarde, en 1771, la imagen fue obsequiada con una corona de plata que, a día de hoy, sigue portando y constituye la pieza más antigua de su ajuar.

El Cristo de la Buena Muerte
Hasta 1989 la Hermandad no contó con un titular propio bajo la advocación de la Buena Muerte. Ese año fue bendecida la actual talla, obra del escultor Antonio Díaz Fernández, que aportó un estilo singular y distinto a los crucificados que hasta entonces habían procesionado en la tarde del Viernes Santo.
Antes de esta imagen se sucedieron diversos crucificados: uno atribuido a Diego de Siloé, venerado en la Encarnación; un Cristo de los Jesuitas; otro de Sánchez Mena, de la residencia de las Hermanitas de los Pobres; y un crucificado en pasta de papel de la parroquia de San Agustín. La necesidad de un titular estable quedó finalmente satisfecha con la actual talla, que desde 1989 recibe culto en San Juan de Letrán.

Cada Viernes Santo, la Cofradía de los Ferroviarios hace estación de penitencia, alcanzando la carrera oficial en las últimas horas de la tarde. Los nazarenos conservan como seña de identidad los característicos faroles de mano, inspirados en los que utilizaban los ferroviarios en su trabajo diario.
La salida procesional, debido a las dimensiones de la puerta del templo, se realiza desde un patio anejo a la parroquia, habilitado como capilla. Este espacio fue dotado en el año 2000 de una puerta propia, inaugurada en la Estación de Penitencia de aquel año, que desde entonces facilita la salida de la Hermandad a las calles de Granada. Desde 2025 la Hermandad consiguió dotar a este espacio de un techo fijo que facilita enormemente las labores de montaje de los pasos.
